Una receta espiritual

Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Rom. 4: 5.
Si usted desea producir manzanas, lo mejor que puede hacer es plantar un manzano. Y si usted quiere producir los frutos que corresponden a la vida cristiana, lo mejor que puede hacer es ser cristiano. Porque un manzano, recuerde, por favor, da manzanas porque es manzano, no para llegar a ser manzano. Y el cristiano hace lo que es correcto porque es cristiano, nunca para llegar a ser cristiano. El problema de muchos jóvenes de hoy es que tratan de hacer lo correcto para llegar a ser cristianos y, por cierto, están equivocados.
Entonces, ¿cuál es la fe que obra? La mejor manera de definir la fe es considerarla como sinónimo de confianza. La pregunta entonces es:
¿Cómo aprendemos a confiar? Aprendemos a confiar en alguien cuando comenzamos a conocerlo. Y generalmente no confiamos en nadie hasta que no lo conocemos. Dios es digno de confianza, por cierto, pero usted nunca confiará en él si no lo conoce. Si usted conoce a Dios, confiará en él, y lo hará espontáneamente. Cuando usted ve alguien que desconfía de Dios, tenga la seguridad de que esa persona no conoce a Dios.
Cuando usted tiene una vislumbre de lo que es el cristianismo en realidad, llega a saber lo que significa conocer a Jesús, Muchos profesos cristianos llegan hasta este punto y dicen: "No gracias; yo no quiero esa religión; yo quiero un tipo de cristianismo en el que pueda hacer algo por mí mismo”. Pero nuestro ego se desinfla cuando acudimos a Jesús y le decimos. “Señor, me parece que tienes razón; creo que no lo puedo hacer. Me gustaría ponerlo todo en tus manos”.
Ahora bien, ¿cómo se lo puede hacer? Vayamos al meollo del asunto. Aquí está nuestra receta: tome tiempo, solo, al comienzo de cada día, para buscar a Jesús por medio de su palabra y de la oración. Esto es todo lo que usted puede hacer, más la entrega de su voluntad, para llegar a ser cristiano. No puede hacer nada más. Si no lo hace, no será cristiano. Se limitará a vivir una buena vida vegetativa. Pero Dios lo invita a vivir una vida superior, no meramente vegetativa. Lo invita a que sea consciente de su presencia y conozca su poder en su vida hoy y cada día: en esto consiste el verdadero cristianismo.
