El cristianismo consiste en conocer a Jesús

“Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Juan 6: 35.
Probablemente el discurso más importante de Jesús en cuanto al desarrollo de una estrecha relación con él, se encuentra en Juan 6. Este capítulo no puede ser leído con apresuramiento; es profundo. Y tiene expresiones como éstas: “Jesús les dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.
"Todo aquel que ve al Hijo y cree en él tiene vida eterna” (vers. 40). “Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” (vers. 48-50) “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (vers. 53). “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna” (vers. 54). “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él” (vers. 56). “ “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijieron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oír?” (vers. 60). Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él (vers. 66).
Dejar de confiar en nosotros y llegar a familiarizarnos con Dios, es la base misma de la vida cristiana. Pero muchos cristianos profesos dicen: “No gracias, yo quiero un cristianismo que me permita manejar mi propia vida”. Algo que desinfla el ego es ir a Jesús y decirle: “Señor, tienes razón: no lo puedo hacer. Quiero entregarte mi vida”. Pero si tiene luchas y problemas en su vida, para los cuales quisiera una solución, lo invito hoy a familiarizarse personalmente con Dios.
“¿Cómo podemos entrar en relación con Dios y mantener esa relación? Aquí está la receta: dedicar tiempo para estar a solas con él al comienzo de cada día, y buscar a Jesús por medio de su Palabra y la oración. Así se recibe su gracia. Eso es todo lo que podemos hacer para llegar a ser cristianos y seguir siéndolo. Si no tenemos una relación personal con Dios, no somos cristianos. Hay muchas personas en la iglesia que no conocen a Dios y que no se preocupan en absoluto por conocer al Señor Jesús. Son simplemente buenas personas. Dios nos invita a ser algo más. Nos invita a experimentar su presencia y su poder en nuestras vidas. Eso es cristianismo.